“Usted no va a tener paz si hay pecado en su vida. Pero cuando su vida está limpia de pecado y está caminando en el Espíritu, usted tendrá paz"
Jhon MacArthur “El plan del Señor para la iglesia” p. 41
Como seres humanos, tendemos a ser egoístas envidiosos, conflictivos y muchos otros términos que son el contrario a lo que describiría a ser pacificador; en ocasiones aun siendo creyentes nos enojamos por situaciones que quizá no eran "tan" importantes, y la paz ¿dónde quedo?, un típico ejemplo que la mayoría de las personas pone es en – un domingo de culto, antes de ir a la iglesia la esposa se enoja con su esposo y comienzan las discusiones, las malas caras y contestaciones secas – sí, no, no sé, bueno – cuando van en camino el ambiente se siente tenso – pues nadie dice ni una palabra - el auto que va delante va a velocidad normal y para el esposo es un caracol, llegan al templo y en la Escuela Dominical sienten que el maestro está hablando de ellos, al mismo tiempo la esposa piensa en que su marido debe disculparse y el esposo piensa igual de ella; y volvemos a lo mismo y la paz ¿Dónde quedo? Es un día en el cual debieran ir con gozo al templo, pero no ha sido así ni gozoso ni con paz, pues tienen un conflicto.
Es tan fácil, dejar que el enemigo nos
robe nuestra paz; además de Satanás y las huestes, nuestra mente es también
nuestra enemiga; el Espíritu Santo nos redarguye de nuestros pecados, si Dios
no quisiera tuviéramos paz, entonces parte de la obra del E. S. seria en vano.
En nuestra iglesia tratamos de cultivar
una actitud de paz, de descanso y confianza en Dios. No hay razón para dejarse
perturbar. Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos” y que permitamos que la paz
de Dios reine en nuestros corazones (Fil. 4. 6 – 7). Todos experimentamos
pruebas que nos causan ansiedad. No vivimos en perfecta paz, pero, no obstante,
tenemos que tener una actitud de paz.
En el Sermón del Monte dicho por nuestro Señor
Jesucristo (Mateo 5. 9) se nos dice que “Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios”,
aquel que ya es salvo debe de compartir el amor de Dios, la paz de
nuestro Dios (ambos fruto del espíritu –
Gal. 5. 22); tenemos privilegio de tener esa paz, la cual no todos gozan. ¿Gozamos de esa paz interior? ¿Podemos recordar un momento en el cual hayamos ofendido a
alguien por nuestro enojo? Si en alguna ocasión lo hicimos, como
hijos de Dios lo correcto e ideal es pedir disculpas, aunque a veces ni le
toman importancia pero de esta manera estaremos en paz.

Alguien dibujo la paz de la siguiente manera: Un pajarito cantando en medio de un incendio forestal... A menudo pensamos que la paz es tranquilidad, pero en Efesios 4:3 Dice que la paz es un vínculo de unión, pero en Isaías 9:6 se le dice a Jesucristo, Príncipe de Paz.En 2Tesalonisenses 3:16 nos recuerda quien es el Señor de Paz (Jesucristo). La verdadera paz la da nuestro Dios, fuera de El somos incapaces de expresar paz, porque El es nuestra Paz..... Amén.
ResponderEliminarLa paz es el precioso regalo de DIOS por medio de JESUCRISTO al estar en reconciliados con el PADRE y es el resultado práctico de que ahora podemos descansar en un DIOS SOBERANO que lo sabe todo, lo puede todo, y que está en todas partes. Es de vital importancia que como iglesia sepamos quien es el autor de la PAZ sobre todo que podamos conocerlo, pero sobre todo experimentarlo.
ResponderEliminartenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo Romanos 5:1. esta es la verdadera paz y no como la da le mundo. Juan 14:27
ResponderEliminarEsta paz que yo siento en mi alma
ResponderEliminarno es porque todo me va bien,
Este gozo que yo siento en mi alma,
Es porque yo sigo Aquel que es Fiel.
Paz no es ausencia de problemas,
mas bien es la tranquilidad que nuestra vida
esta en pleno control del Dios Soberano.
la paz fruto del Espiritu santo el cual podemos experimentar hoy jesus dijo a sus discipulos mi paz os dejo mi paz os doy y no como el mundo la da, la paz que Dios da es permanente no se va aunque todo va mal en el fondo podemos sentir la paz de Dios
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