
En la primera carta a los Tesalonicenses, vemos que esta Iglesia es de gran ejemplo para las congregaciones actuales; estaban firmes en su fe y eran perseverantes en la sana doctrina, enseñada por el Apóstol Pablo.
A pesar que en la carta no se nos narra con detalle las actividades u organización que tenían en su congregación si nos deja ver ciertas características que le hacen ser un ejemplo digno de imitar.
Pero recordemos un poco el inicio de esta Iglesia en Tesalónica. Fue durante su segundo viaje misionero (Hechos 17), en el que Pablo llego a esta ciudad aproximadamente por menos de un mes (3 días de reposo); como acostumbraba hacer siempre, visitaba primero la sinagoga, en donde predicaba del evangelio intentando ganar judíos para Cristo, y así también recibir apoyo en la expansión del evangelio (v. 1). En este tiempo los judíos no podían aceptar que el Mesías debía de haber sufrido (Is. 53; Sal. 22), y Pablo se dio la tarea de hacerles entender, que para que se cumpliera el plan de Dios, el Mesías debía pasar sufrimiento (v. 2 - 3). Podemos ver como en el versículo 4 se nos narra que algunos de los judíos y gentiles se unieron a ellos (creyeron). De esta forma, dio inicio la iglesia en Tesalónica.
Pablo, a causa de proteger su vida, abandona la ciudad. En necesidad de saber como se encontraban física y espiritualmente los creyentes de dicho lugar, envía a Timoteo, quien le da una noticia muy grata (esto lo podemos ver en 1 Tesalonicenses 3. 6 - 7).
Al saber Pablo estas buenas noticias, les escribe una carta a los
Tesalonicenses con cuatro propósitos:
1.- Confirmar a los nuevos
convertidos en Tesalónica en las verdades fundamentales que habían aprendido.
2.- Exhortarlos a una vida personal
de santidad, agradable al Señor.
3.- Consolarlos por los que habían muerto (persecución)
4.- Instruirlos sobre la esperanza
que tenían del regreso del Señor.
Dicha iglesia, que había dado inicio un tiempo atrás, seguía firme en la sana doctrina; podemos resaltar tres de siete características que dicha congregación tenia:
I. ERA UNA IGLESIA REDIMIDA.
En 1 Tesalonicenses 1. 1 - 4, podemos ver que dicha Iglesia era totalmente nacida de nuevo, habían creído en Jesucristo como su único salvador; por lo tanto daban evidencia de esa salvación siendo una iglesia eficaz.En la actualidad las iglesias sufren a causa de no comprenden totalmente el mensaje de Salvación y del verdadero compromiso que se debe tener al momento de ser redimido.
Esta iglesia ya no contaba con la guía del Apóstol Pablo, pero si con la nueva dirección que les daba el Espíritu Santo; recordemos como en Hechos 2, se nos muestra el nacimiento de la iglesia, y que al igual que la iglesia en Tesalónica, habían perseverado en la sana doctrina (v. 42).
II. ERA UNA IGLESIA CONSAGRADA
1 Tesalonicenses 1. 6 nos deja ver, como Pablo le dice a los destinatarios, que habían seguido su ejemplo, de perseverar en su enseñanza. La palabra “Imitadores" proviene del griego "mimites" que significa "imitar”. El apóstol siempre invitaba a las iglesias a que le imitaran (1 Co. 4. 16; 11. 1), claro esta, que Pablo lo hacia porque seguía el ejemplo del Señor Jesucristo.
III. ERA UNA IGLESIA QUE SUFRE
En el mismo pasaje en 1 Tesalonicenses 1. 6 (b), señala que la Iglesia Tesalónica sufrió tribulación y que su inicio no fue nada fácil, ya que en cuanto comenzó a funcionar, tuvo oposición (Hch. 17. 5… 1 Ts. 2. 14 -16). E aquí la razón por la que el Apóstol Pablo se ve obligado a dejar la ciudad de Tesalónica.
Cualquier iglesia, que verdaderamente siga a Cristo, sera aborrecida y menospreciada por el mundo; mas cabe resaltar que a quien han aborrecido primero es a Jesucristo; es el mismo Señor quien nos lo dice en Juan 15. 18, 20.
Pablo acepto sufrir y morir como mártir (Colosenses 1. 24), 11 de los discípulos aceptaron persecución y tortura, y muchos otros creyentes fueron muertos, a causa de perseverar en la sana doctrina. Entonces...









